Desafíos para una recuperación económica sostenible

19 de julio de 2021

Los desafíos que enfrentamos como país son grandes y diversos. Revisemos algunos.

De manera inminente, urge la recuperación económica en los próximos meses. Para este año 2021 esperamos un crecimiento mayor al 7%, cifra que supera los pronósticos de varios países de la región, pero cuyo desglose por componente del ingreso no es muy auspicioso. Las expectativas de crecimiento están basadas de manera importante en el aumento del consumo producto de la inyección de liquidez proveniente del retiro de los fondos de pensiones y de la cuasi-universalidad en la entrega el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) por los meses que vienen. Para la inversión se espera una recuperación en torno al 8% para este año, pero viniendo de una caída de más de 11% en 2020, y centrándose más que nada en inversión de reposición, pues los proyectos de largo plazo se ven parcialmente retrasados a la espera de las principales definiciones constitucionales, la incertidumbre y polarización que generan las elecciones presidenciales y parlamentarias.

El gasto público, por otro lado, experimentó un alza de 10,4% real en 2020, lo que fue justificado por el rol contracíclico de la política fiscal. Pero para este año aumentará en más de 20%, pese a que la economía ya está empezando a recuperarse. Por lo tanto, debe volver a anclarse la responsabilidad fiscal, porque los ingresos de emergencia no son sostenibles. Esperamos entonces que la exitosa campaña de vacunación surta efecto lo antes posible para poder volver a controlar el gasto público y empezar a ahorrar para futuras emergencias.

Luego de la urgencia hay que prepararse para los desafíos de una recuperación económica que sea sostenible en el tiempo, y cuya lista incluye la recuperación del empleo, la discusión constitucional y el cambio climático, entre otros. El retiro del IFE solo será posible si hay puestos de trabajo. Antes de la pandemia, 58 de cada 100 personas en edad laboral estaban trabajando. En los últimos meses, no son más de 49 los que están ocupados, por lo que parece difícil recuperar los niveles en el corto plazo. Este desafío será particularmente complejo pensando en los eventuales mayores costos al trabajo, la digitalización y la revolución tecnológica que sigue en pie.

En paralelo se empezará a discutir la nueva constitución, la que se articulará por temáticas más que por bancadas políticas. Esperamos apertura por parte de los constituyentes para que se apeguen a las instituciones y reglas que encauzaron la crisis social, y que les permitieron ser elegidos por una inmensa mayoría de los chilenos.

Para el crecimiento sostenible también es esencial buscar un equilibrio entre el combate de las causas del cambio climático -mediante reducción de emisiones a nivel global descarbonización de la matriz eléctrica y la electrificación del consumo final de energía- y sus efectos -mediante la adaptación local a problemas como la sequía, marejadas y aluviones-.

Para enfrentar todos los desafíos enunciados, el tejido social formado por la ciudadanía, empresas y Estado tiene que estar afiatado. La cohesión social junto al orden público, la certeza jurídica y el respeto a las libertades básicas constituyen los requisitos esenciales para hacer de nuestro país uno más justo y próspero para todos.

 

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