“Las industrias más exitosas son aquellas capaces de atraer capital”
ENTREVISTA | José Miguel Fernández, Socio fundador de Sembrador Capital

“Las industrias más exitosas son aquellas capaces de atraer capital”

El experto cuenta cómo logró posicionar este formato de inversiones en Chile y otros países de la región. Además, explica que factores como la pandemia, la guerra, la inflación y la situación política de los países, demostraron que invertir en agricultura era más seguro que en otros activos.


Por Erika Pulgarin Zabala | Fotografía: Claudio Aguilera Ortiz

Proveniente de una familia de agricultores, José Miguel Fernández estudió agronomía y confiesa que siempre ha trabajado ligado al campo, pero con una cercanía también al mundo financiero. En 2005 crea Sembrador Capital, una administradora de fondos de inversión especializada en el sector agrícola.  

“Fui gerente de finanzas en una empresa exportadora de frutas, luego gerente general por más de 10 años. Me interesé por desarrollar fondos de inversión para la agricultura buscando que existiera esta categoría para inversionistas profesionales y que así pudiera fluir el capital hacia los cultivos, de la misma forma que ha ocurrido en muchas otras actividades de la economía. De alguna manera se fue dando y cuando vi el potencial que existía, me pareció muy atractivo participar. Realmente es un tema que me apasiona, crear instrumentos para que los inversionistas profesionales se atrevan a invertir en agricultura, de la misma manera que invierten normalmente en otras categorías de activos financieros”, comenta.

El especialista agrega que inicialmente el modelo fue tomando forma a partir de una experiencia con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mientras trabajaba en la empresa exportadora de frutas. Entonces, tuvo que viajar a Washington, Estados Unidos, para realizar cursos dictados por la Asociación de Venture Capital y ahí aprendió cómo funcionaban los fondos de inversiones en general. Así fue madurando la idea de aplicar el modelo de fondos de inversión adaptados a la realidad agrícola.

“Comprendí un poco mejor de qué se trataba esto y a mi regreso empecé a estudiar cómo había sido la experiencia de fondos de inversión en Chile, la que no había sido muy buena. Sin embargo, Corfo (agencia del Gobierno de Chile), estaba fomentando que se desarrollaran los fondos de inversión y por esta razón decidí llevarles mi proyecto enfocado en lo agrícola. Esta idea de apoyar con capital a los agricultores les pareció novedosa y respaldaron el inicio del primer fondo”, cuenta.

En ese momento, Fernández tuvo que “salir a vender la idea” a inversionistas y “me costó mucho encontrarlos”. Para convencerlos, tuvo que comprometerse financie[1]ramente, hipotecando su casa e invirtiendo todo en el fondo, de modo que pudo explicar a los inversionistas que patrimonialmente no había nadie más involucrado que él en esta idea.

Es importante recordar que un fondo de inversión es un patrimonio de terceros que se rige por un reglamento, el que mandata al administrador a invertir en lo que el reglamento regula. Este primer fondo tenía la particularidad de que el mandato era invertir en agricultura y no había prácticamente nadie en el mundo que se dedicara a eso en ese momento, transformándose en uno de los pioneros en esta categoría.

¿Qué factores han influido para que esta industria se desarrolle?

La historia de los fondos de inversión que invierten en la agricultura tiene un impulso cuando inversionistas profesionales (Fondos de Pensiones, Compañías de Seguros, fondos de personas de alto patrimonio, entre otros) “descubren” esta categoría y tiene su origen con la crisis financiera de 2008, cuando la mayoría de las clases de activos bajaron enormemente su valor y los activos agrícolas prácticamente no cayeron de valor. Si bien existían fondos que invertían en agricultura antes de ese momento, eran bastante aislados.

¿Dónde se produce el giro entonces?

La tendencia llega a nuestros países cuando inversionistas institucionales ponen sus ojos en cultivos permanentes (permanent crops), como los frutales, ya que se dan cuenta de que no les basta producir solo en el hemisferio norte, y de alguna manera tienen que lograr una oferta estable todo el año para abastecer los mercados. Entonces desde Estados Unidos, en California, comienzan a diversificarse y a seguir invirtiendo, pero también mirando al hemisferio sur. Van a Nueva Zelanda, Australia, entran a Chile y desde ahí también empiezan a mirar al Perú y a otros países de la región.

Hay que entender qué es lo que están buscando en agricultura y eso no es solo rentabilidad. A ellos les gusta invertir por los atributos que tiene el activo agrícola, que básicamente tiene que ver con preservar capital, protegerse de la inflación y recibir una renta mejor que la de otros activos financieros comparables, mirando el largo plazo.

Según su experiencia ¿Cómo los diversos factores mundiales que estamos viviendo hoy como la pandemia, guerra, inflación y la situación política están o pueden estar afectando al sector agrícola en Chile y Perú?

Si se analiza el tipo de problema que hay, si soy un inversionista institucional y estoy buscando proteger mi capital de todos estos riesgos, invertir en agricultura es una gran alternativa. En la pandemia quien tenía inversiones en aerolíneas u hoteles se vieron afectados, ya que la gente tenía que estar en su casa. Pero la agricultura es la base de la producción de alimentos. Se necesita cierta cantidad de calorías diarias que se tienen que ingerir independiente de dónde me encuentro. Entonces, desde esa perspectiva, esta clase de activos mantuvo su valor y fue una muy buena prueba de esta tesis de inversión para fondos institucionales, que tienen como principal mandato proteger su capital administrado.

Tras la pandemia, la inflación ha impactado el tema logístico con el alza de costos y está afectando los resultados, porque en muchos alimentos no se ha logrado traducir el alza a los precios.

El área en donde nos hemos especializado, es decir, en los cultivos permanentes, los frutales van un poco más rezagados. Este año en particular ha sido muy difícil. Sin embargo, no son temas estructurales, son temas más bien circunstanciales que se van a corregir.

En cuanto a la guerra y la situación política, yo diría que su efecto es mixto. Hay algunos cultivos que han visto afectado los precios, pero finalmente son alimentos y, si bien todas estas irrupciones en la cadena de suministros afectan, se necesita seguir produciéndolos, comiendo, entonces al final del día pasado estos temas y vuelto el ajuste que tiene que producirse, se sale más bien fortalecido.

“La pandemia demostró que esta tesis de inversión (sector agrícola) era más segura que otros activos”.

¿Cómo cree usted que se está reordenando la industria agrícola?

Está en proceso. Creo que el alza de costos va a impactar en el resultado de muchos cultivos, pero puede representar una muy buena oportunidad para que inversionistas institucionales tomen posición en activos que, si bien en los últimos años lo único que han hecho es aumentar de valor, probablemente en este periodo encuentran ventanas de oportunidad que no habían existido antes para ellos invertir.

Los fundamentos que empujan la inversión en agricultura, llámese una población creciente, oferta de tierras decreciente por el crecimiento de las ciudades, por el cambio climático, por la escasez de agua, está todo dado para que siga siendo un bien escaso que de alguna manera valida invertir en ella con una mirada de largo plazo.

¿Qué factores a nivel internacional están siendo relevantes a la hora de invertir en el agro?

Siempre desde la perspectiva de un inversionista institucional y por lo que buscan al invertir en el agro, las variables de riesgo son las más importantes, ya que ellos están ante todo buscando preservar capital. Usan esto como un refugio.

Si lo que se busca es bajar los niveles de riesgo al invertir, en esa evaluación del riesgo hay poca experiencia, ya que para muchos de ellos es la primera vez que invierten en agricultura. Además, desde el punto de vista de los agricultores, hay poco conocimiento de lo que estos inversionistas están buscando y eso puede generar malas experiencias en ambas partes, las que hay que tratar de evitar.

Al final es agricultura y se está sujeto a los vaivenes del clima y de los mercados, pero dentro de la inversión que se hace se pueden acotar en forma importante las variables de riesgo. Para eso hay mucha tecnología disponible que uno puede utilizar para ofrecerle a los inversionistas institucionales un activo que incorpore todas estas características que ellos buscan y que cumpla con sus expectativas.

¿Cuáles son los tipos de emprendimientos agrícolas que están visualizando los fondos de inversión?

No sé si hay uno en particular, porque te encuentras con distintas estrategias de inversión. Creo que va más orientado a que cumplan con requerimientos de administración de riesgos, de calidad de administración en los campos y de los activos que construyen. Veo que hoy día están invirtiendo con estrategias en los cultivos anuales (“anual crops”) y permanentes (“permanent crops”).

En el caso de cultivos permanentes, en Chile están invirtiendo en nogales, avellanos, uva de mesa, paltos, cítricos; en Perú en arándanos, paltos y uva de mesa principalmente. Algunos están integrándose, comprando exportadoras y de alguna manera buscando tomar la cadena completa.

Otros solamente están buscando tierras y se están asociando en convenios con las exportadoras para que puedan comercializar los productos.

¿Cuáles son los países o industrias más atractivos para invertir en la actualidad?

Cuando la principal variable es el tema del riesgo, primero se escoge un país y el grueso de los recursos hoy día están dirigiéndose a países más desarrollados como Estados Unidos, Portugal, España, Australia y Nueva Zelanda.

En Latinoamérica, entraron primero en Chile y también están invirtiendo en Perú, en la medida que se vayan despejando las variables de riesgo. Sin duda que nuestros países tienen todo el potencial y en la medida que la experiencia sea buena, se irá dando. Vemos que las inversiones siguen llegando a pesar de los temas políticos que se están viviendo.

¿Cómo ve la industria en los próximos 10 años y cuáles son los desafíos de Chile y Perú en la próxima década?

Chile y Perú tienen un gran potencial, ya que el 80 o 90% de la población mundial vive en el hemisferio norte. Los frutales en los que estos países se han especializado entregan una ventana de oportunidad que es bien única.

Creo que se han hecho las cosas bien porque somos líderes mundiales en muchas frutas de exportación. En la medida en que vayamos administrando de buena manera las variables más relevantes, podemos ir incorporando nuevos inversionistas y consolidar el desarrollo de esta categoría.

“El alza de costos va a impactar en el resultado del cultivo, pero puede representar una muy buena oportunidad para que inversionistas institucionales tomen posición en activos”.

Las industrias más exitosas son justamente aquellas que son capaces de atraer capital.

¿Los empresarios agrícolas son conscientes de que tienen también que invertir en el mejoramiento de sus procesos para así ser competitivos en este mercado?

Eso es una tarea permanente no solo del empresario agrícola, es una premisa básica para cualquier empresario el tener que estar invirtiendo en su proceso y en sus mejoras para mantenerse a la vanguardia. Incorporar las nuevas tecnologías es parte del desafío diario y al menos los agricultores que yo conozco y con los que he trabajado, siempre buscan estar a la vanguardia, están siempre activos. No tengo grandes críticas, pero sí creo que hay que profundizar, ya que sin duda es un requisito.

Hay un espacio y una gran oportunidad, pero que necesita conectar bien con los requerimientos de los inversionistas institucionales. Para esto no basta con ser un gran agricultor, se requiere conocer y satisfacer adecuadamente temas como reportes financieros, relaciones con las comunidades, medioambiente y gobierno corporativo. Es necesario una dedicación adicional y conocimientos, que creo que allí hay un camino largo por recorrer, mucho por hacer todavía.

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