“La mejor genética estará al frente de la optimización del sector”
INTERNACIONAL | Peter McPherson, Gerente General de la División International de Berries de Costa Group

“La mejor genética estará al frente de la optimización del sector”


Por Edward Vernon

Con una formación en finanzas, ya que primero estudió en la Universidad de Sídney y luego trabajó en diferentes puestos de contabilidad, Peter McPherson dio sus primeros pasos en el sector de los productos agrícolas. A mediados de la década de los 80, fue parte de un plan agrícola con incentivos fiscales en Coffs Harbour, en la costa oriental de Australia, que incluía el cultivo de arándanos. A los tres meses de haber entrado a la empresa, los inversores le pidieron que fuera el director general.

Fue así como McPherson impulsó la transformación del plan en un negocio rentable, que finalmente fue adquirido por la familia Costa. La empresa ha desarrollado uno de los principales programas privados de cultivo y concesión de licencias de arándanos del mundo y se ha convertido en un productor de frontera en muchos otros países, como China y Marruecos, a través de empresas conjuntas. Además de formar parte de variados consejos administrativos dentro de la empresa y de la industria, sus conocimientos, su pasión por la mejora del sector y su amplia experiencia de más de 30 años con los arándanos, le llevaron en 2016 a ser elegido como presidente de la International Blueberry Organization (IBO).

¿Cómo era la industria australiana del arándano en los años 80?

La producción era muy limitada. Todavía recuerdo los días en que se ponía un pallet en el suelo del mercado mayorista de Sídney y el precio se desplomaba. Hoy puedes tener 500 pallets al mismo tiempo y el precio es probablemente más alto que entonces. Si me remonto al año 2000, Australia tenía unas 1.500 toneladas de producción anual de arándanos, que se repartían por igual entre las ventas nacionales en fresco, las exportaciones en fresco y procesados.

Hoy la industria australiana ronda las 20.000 toneladas, aunque las exportaciones siguen luchando por superar las 500 toneladas y el procesado sigue siendo el mismo. Así de increíble ha sido el aumento del consumo doméstico per cápita en Australia. Y eso es gracias a la nueva genética, apoyada por todos los programas de mejora que han entrado en juego, y al hecho de que somos el primer país del mundo capaz de cultivar y suministrar arándanos frescos las 52 semanas del año.

¿Qué papel cree que desempeñará Australia en la industria mundial del arándano en los próximos años?

El sector australiano de los arándanos goza de una gran reputación desde hace muchos años, sobre todo como productor de primera calidad. Todavía tenemos mucho que añadir en cuanto a nuestro reconocimiento. Y si se observa el conjunto de programas privados de cultivo de arándanos australianos que estamos autorizando como líder mundial, sobre todo con la genética de bajo frío, no tenemos rival.

Además, tenemos la experiencia técnica que se ha construido a través de nuestro trabajo aquí en Australia. Una de las cosas clave que nos ha permitido la innovación es el efecto evergreening, que nos da la capacidad de cultivar arándanos durante todo el año. Ahora esto se ha reproducido en muchos países de todo el mundo, y eso fue impulsado por Australia. Esas son algunas de las cosas clave que este país ha aportado y eso no va a parar.

Sí, nos dedicamos a la gama alta del mercado, pero tenemos que hacerlo, porque el costo de producción es nuestro “talón de Aquiles”. Nuestra mano de obra es mucho más alta que en el resto del mundo, por lo que es crucial diferenciar nuestro producto en función a la calidad. Lo que más frena a Australia a la hora de aumentar sus volúmenes de exportación es la falta de acceso al mercado. La realidad es que nuestros gobiernos no hanhecho nada, no como ha ocurrido en países como Chile, Perú, Argentina, Canadá, EE.UU. y Nueva Zelanda. Es frustrante, porque eso es lo que mayormente ha frenado a Australia en los últimos 15 o 20 años.

¿En qué medida el conflicto entre Rusia y Ucrania ha afectado a la industria mundial del arándano?

Bueno, Rusia ha sido uno de los mercados de arándanos que más ha crecido en los últimos años, sin duda. He participado personalmente en el abastecimiento de este creciente mercado a través de nuestra empresa marroquí African Blue. La invasión rusa de Ucrania hizo que decidiéramos que lo correcto sería suspender los envíos de arándanos a Rusia. En realidad, los berries no están sujetos a las sanciones sobre las mercancías, pero hay otros operadores que decidieron conscientemente seguir abasteciendo ese mercado. Esto significaba que teníamos que encontrar otros mercados en Europa y el sudeste asiático para ese producto.

No cabe duda de que el sector de los berries se ha visto afectado, no solo por la pérdida de oportunidades de venta, sino también por las repercusiones del aumento de los costos de los alimentos y la logística.

Como industria, nos compadecemos de nuestros compañeros de la emergente industria ucraniana del arándano. Esas personas han hecho todo lo posible para que el sector crezca y se han visto muy afectadas.

Y la próxima cumbre de la IBO en 2023 tendrá lugar en la vecina Polonia…

Sí, en julio del año que viene, muy cerca de la frontera con Ucrania. Queremos celebrarla en Polonia, porque la industria local de los berries ha crecido mucho, y la celebración de nuestra cumbre es un reconocimiento a sus esfuerzos y a lo bien que se les percibe y considera en la industria de los arándanos a nivel mundial.

¿Cuál es su visión para los próximos 10 o 15 años del mercado mundial de los arándanos?

Los arándanos son un producto excelente por su versatilidad, su vida útil y, por supuesto, sus atributos saludables. Mientras los productores se adhieran a los principios de calidad y sigan innovando con mejores variedades y continúen deleitando al consumidor, el éxito futuro debería estar asegurado. Sin embargo, también tenemos que cumplir las expectativas de la comunidad en torno a las normas de abastecimiento ético, que todos los consumidores esperan en esta época.

Además, se está innovando mucho, sobre todo para conseguir mejores variedades. Y con la situación de suministro de 52 semanas ya no son realmente estacionales, y hay nuevos mercados que se abren todo el tiempo. Fíjense en el éxito que estamos teniendo en China, y la India también está en nuestro horizonte, así que realmente veo un gran futuro para los arándanos. Pero al final, todo depende de los productores y de su capacidad para garantizar que el consumidor reciba un producto que le satisfaga. Así que la responsabilidad de hacer lo correcto recae en ellos.

¿Considera que la premiumización es el futuro de la categoría de los arándanos?

Sin duda, a no ser que consigamos reducir la brecha y obtener una mayor consistencia de la calidad. Lo que acompaña a la premiumización es el tamaño, el sabor y la vida útil. Conseguir todas esas cosas de manera consistente durante 52 semanas bajo una situación de tipo de varietal es siempre difícil, porque no significa que una variedad grande vaya a crecer de la misma forma en cinco lugares diferentes y te permita abastecer 52 semanas del año. A veces, dependiendo de la zona de cultivo, algunas de esas variedades tienen un sabor diferente y eso es algo con lo que Perú, por ejemplo, ha tenido problemas.

¿Los costos más elevados de las variedades de primera calidad compensan las utilidades del productor?

Una vez más, todo depende del lugar en el que se cultiven. Por ejemplo, las genéricas que cultivamos en China son las que mejor funcionan en términos de costo, su rendimiento es bastante alto y tienen una buena capacidad de recolección, porque son frutos muy grandes. Sin embargo, obtienen un buen precio en el mercado, que puede estar entre el 30% y el 50% por sobre los valores habituales de los arándanos. Así que todo se traduce en un margen muy atractivo frente a la norma.

¿Cuáles son las tendencias del sector más importantes que, en su opinión, hay que considerar?

Creo que lo más destacado es el trabajo que se está haciendo en materia de agricultura sostenible, seguridad alimentaria y protección de los alimentos. Las empresas de berries están invirtiendo en este ámbito. Y creo que hay que promover un mayor reconocimiento en torno a esto. La promoción de una agricultura sostenible y ética debe ir de la mano con la producción de berries, para que el consumidor pueda decir: «Vaya, esto no solo es sano, sino que se ha cultivado de forma sostenible y ética».

¿Cómo ha evolucionado la industria china del arándano en los últimos años, y cómo van las operaciones de Costa por allá?

Llevamos varios años estudiando la posibilidad de ir al extranjero, desde 2005 aproximadamente. Teníamos la base genética y la base técnica, así que nos planteamos qué podíamos hacer que no perjudicara nuestras inversiones en Australia y que pudiéramos llevar al extranjero. Identificamos a China desde una perspectiva de oportunidad de mercado. El fenómeno de los beneficios a la salud que tienen los arándanos estaba empezando a cobrar fuerza.

Fue así como nos asociamos con Driscoll’s, formamos una empresa conjunta y ha sido un éxito rotundo. En la provincia de Yunnan ahora cultivamos el producto desde noviembre hasta junio de cada año. Sí, teníamos dudas sobre la protección de la propiedad intelectual, pero hemos tenido un gran compromiso e interacción con varios departamentos gubernamentales.

Sigo pensando que hay una gran oportunidad en China, incluso para las exportaciones fuera del hemisferio sur, que aseguran al consumidor la posibilidad de disfrutar de los arándanos 52 semanas al año. Pero eso va a depender de que los berries mantengan la calidad que los consumidores están acostumbrados, incluida la empresa conjunta de Costa y Driscoll’s.

¿Cree que el mercado chino de arándanos tomará una mayor fuerza en la industria de la exportación mundial en los próximos años?

No tengo ninguna duda. Y déjeme decirle que el consumidor chino es muy inteligente. Me he sentado en las tiendas, los he visto entrar, he observado sus prácticas de compra. Están dispuestos a pagar un buen precio. Saben lo que es bueno. Por eso hemos tenido éxito allí, porque hemos conseguido un valor para nuestros productos que se ajustan al tamaño, el sabor y la vida útil.

Los consumidores chinos también adoran los aspectos saludables del producto. Creo que hay una gran oportunidad. El consumo per cápita actual es muy bajo si se compara con el de Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, por ejemplo.

Otro país en el que Costa ha estado muy involucrado es Marruecos. ¿Cómo han ido las cosas por allá?

No es muy diferente de China, aunque empezamos muchos años antes. Teníamos una alianza en el Reino Unido con la división de berries de lo que ahora es Total Produce, y ellos tenían un gran productor de fresas en Marruecos con el que iniciamos una empresa conjunta, que tuvo mucho éxito. Trabajamos en una ventana que estaba básicamente vacía antes de la temporada española. Tuvimos entre cuatro y seis semanas de margen en la parte final de la temporada chilena, cuando su calidad fue bastante pobre debido a los problemas logísticos y a los desafíos que estaban teniendo, además de que nuestra genética era mucho mejor. Así que fue una buena oportunidad para nosotros. Y hoy en día sigue funcionando muy bien.

Marruecos ha sido un verdadero acierto para nosotros. Creo que así será por un tiempo, ya que introdujimos algunas de nuestras nuevas genéticas, lo que impulsará aún más la premiumización, que es algo a lo que los mercados europeos y del Reino Unido no están acostumbrados. Así que creo que habrá una diferenciación en los niveles, más de lo que hemos visto en el pasado.

¿El sector del arándano marroquí seguirá experimentando un fuerte crecimiento en la próxima década?

Creo que los volúmenes aumentarán, pero la superficie no lo hará mucho más, porque ahora están centrados en el restablecimiento de las plantaciones existentes con una genética más nueva y un mayor rendimiento. También van a buscar un aumento en la ventana de producción. Cuando esto entre en vigencia la ventana será mayor, y el producto y la calidad pasarán a primer plano.

Evidentemente, Marruecos y España deben tener cuidado con la forma en que compiten entre sí y la manera en que optimizan su calendario para maximizar los beneficios. De lo contrario, el mercado se hundirá por completo y eso ha sucedido en algunas ocasiones últimamente. Así que habrá algunos retos en el camino, pero sigo pensando que Marruecos va a ser una fuerza real en el futuro.

¿Qué opina del futuro de Perú?

Creo que el crecimiento de Perú ha sido increíble. Las condiciones climáticas lo permiten. Si bien han tenido algunos problemas con el sabor de ciertas variedades -y lo sé porque nuestra genética ha estado allá-, eso cambiará con el tiempo. La columna vertebral de esa industria se ha construido sobre variedades como Biloxi y la Ventura, que no creo que lleguen muy lejos en el futuro; creo que cuanto antes las saquen del sistema y entren con algunas genéticamente más nuevas, pasará algo similar a lo que ocurrió en Marruecos.

Así que el aumento de la superficie de cultivo empezará a disminuir, pero los volúmenes seguirán aumentando, porque esa mejor genética entrará en juego con mayores rendimientos, mayor sabor y más aceptación por parte de los consumidores. Y eso permitirá que Perú siga avanzando como industria en el futuro.

¿El consumo per cápita en el Reino Unido y la UE acabará igualando al del mercado estadounidense?

En Europa la situación es muy diferente en cada país, pero tiene que ver más con la consistencia ¿Cómo conseguirla durante todo el año? Con lo que está ocurriendo en Marruecos y Sudáfrica, y con lo que estamos cultivando en Zimbabue y Zambia, el mercado obtendrá esa consistencia de buen sabor, con una genética de arándanos muy buena. El consumidor va a reaccionar a eso de forma positiva.

Supongo que el aumento de los volúmenes de exportación de todos estos países cambiará la composición de la industria…

Claro, eso pasará. Y habrá una mejora en el camino. Los mecanismos para llevar el producto desde los productores hasta el cliente final, y los modelos que están en juego en este momento, tienen que ser un escenario en el que todos salgan ganando, desde la perspectiva del cultivo hasta la del mercado, pasando por la del cliente. Eso se equilibrará y hará más eficiente con el tiempo. Y, en particular, una mejor genética estará en primer plano y seguirá mejorando, créame.

¿Qué futuro ve para el mercado estadounidense?

Es un mercado maduro, pero todavía hay oportunidades. Sobre todo, porque ahora tienen un suministro de 52 semanas, con producción nacional o importaciones. Allá se trata de cómo poder mejorar la situación varietal, especialmente con la genética de alto frío en sus meses de verano, y creo que eso permitirá aumentar el consumo. Tienen un mercado de procesados con valor agregado muy fuerte, mayor al de cualquier otra parte del mundo.

Estados Unidos ha sido líder en este aspecto, y seguirá siéndolo, pero lo más importante es que cuenta con un gran organismo industrial, el US Highbush Council, que está haciendo muchas cosas buenas y promoviendo los arándanos, no solo dentro del país, sino que en un sentido más global. Y con el financiamiento adicional que acaban de conseguir a través de los gravámenes voluntarios a las importaciones, han logrado una mayor cantidad de dinero para salir a promocionar los arándanos entre los consumidores. Están haciendo un gran trabajo y puedo ver que el mercado estadounidense seguirá creciendo a medida que avancemos.

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