Luces y sombras detrás de sus carreras
Mujeres en la música

Luces y sombras detrás de sus carreras


Por Catalina Wallace Cofré

Billie Holiday: La primera transgresora

Billie Holiday, más conocida como Lady Day, nació el 7 de abril de 1915, en Filadelfia. Su inestable infancia al cuidado de su madre, Sadie Fagan, junto al temprano abandono de su padre, Clarence Holiday -ambos adolescentes de tan solo 13 y 15 años respectivamente-, hicieron que la vida de la pequeña Lady Day tuviera un difícil comienzo.

Prácticamente criada en la calle, con un breve paso por un internado de menores, a los 10 años fue agredida sexualmente y luego, a muy temprana edad, comenzó a ejercer regularmente la prostitución. Pero Billie Holiday era gran admiradora de Louis Armstrong y Bessie Smith, por lo que decidió salir de este mundo e incursionar en la música. A los 16 años fue descubierta por el cazatalentos y productor de Columbia Records, John Hammond. Maravillado ante el extraordinario talento de Billie, Hammond la incorporó a las orquestas de famosos como Duke Ellington, Count Basie, Lester Young, Benny Goodman y Artie Shaw, y Lady Day rápidamente saltó a la fama.

Holiday siempre tuvo que luchar contra la discriminación y ni la etiqueta de diva del jazz ni su estampa de estrella de la noche neoyorquina le ayudaron a escapar de la segregación contra los afroamericanos que vivían en la mayoría de los estados del sur de Estados Unidos donde la cantante se presentaba acompañando a la banda de Artie Shaw.

Eran los años 40´s y el racismo todavía era una realidad en todo Estados Unidos. Tanto que los sheriffs sureños muchas veces no dejaron actuar a la única afroamericana que integraba una banda compuesta por 17 hombres blancos. Lady Day abandonó la banda el día en que, en una actuación en Boston, su amigo Artie Shaw, aceptó que ella se retirara por la puerta trasera del club, petición bastante común para los artistas de color.

Con un estilo muy personal, una modulación que recordaba a los saxofonistas y un sentido del tiempo perfecto, Billie se dio el lujo de cantar y grabar discos con algunos de los más grandes jazzistas contemporáneos entre ellos Teedy Wilson y Lester Young.

Pero el más grande de sus hitos fue la llegada al Café Society Downtown de Nueva York. Ahí no solo actuó durante dos años ininterrumpidos, sino que también cantó por primera vez en el que sería su más polémico y recordado éxito, la canción “Strange fruit”: su mayor éxito de ventas, pero que también era la canción con la que más sufría. Una composición que protesta contra el racismo, y que está basada en un poema escrito por Lewis Allen cuya letra habla sobre los linchamientos de afroamericanos en algunos estados de Norteamérica. “Strange fruit” no solo reflejaba un problema que la afectaba directamente, también causaba odiosidades entre la audiencia blanca.

En ese tiempo de fama comenzó la época de las burbujas, las fiestas y su afición por la heroína. En 1947, después de actuar en Onyx Club de Manhattan, Billie fue arrestada y condenada a un año de prisión. Después de diez meses en el reformatorio de mujeres de Alderson, salió libre, y con la voz ya destruida volvió a los escenarios.

Tras otro juicio del que fue absuelta, una gira por Europa y una nueva visita a la cárcel, la salud de Billie terminó colapsando. Y en un cuarto de hospital, el 17 de julio de 1959, a los 44 años, un ataque de corazón le causó la muerte. Tenía 70 centavos en el banco y US $750 en sus manos, dinero que le había dado un periodista para comprar su testimonio. Según dice el registro pasó su último mes de vida en el Metropolitan Hospital, en East Harlem, con los pies esposados, inculpada por posesión de drogas.

Nina Simone: La sacerdotisa del soul

Fallecida en 2003, Nina Simone es una de las voces más icónicas del jazz. Rostro de la lucha por los derechos civiles afroamericanos en los 60´s y llamada la sacerdotisa del soul que también abarcó géneros musicales como el jazz, el pop, blues y el gospel.

La cantante, originalmente llamada Eunice Kathleen Waymon era la sexta de siete hermanos y nació en Carolina del Norte, Estados Unidos en 1933. Se le considera uno de los genios musicales del siglo XX y poseía un talento innato para el piano al que se le sumaba su potente y seductora voz.

Tan grande y notorio era el talento de la pequeña artista que, en 1950, cuando tenía 4 años, fue aceptada para ir a la prestigiosa Escuela de Música Juilliard gracias a una beca, donde practicó durante un año para luego conseguir una audición en el Instituto de Música Curtis, Filadelfia, y así conseguir su sueño: convertirse en la primera pianista afroamericana de música clásica del país. Pero su prometedora carrera en la música clásica se desvaneció ya que rechazaron la postulación de la artista -según ella por motivos raciales- y a pesar de su notorio talento.

Su sueño tuvo que ser suspendido y reemplazado por cantar en un bar en Atlantic City para subsistir. Es en ese momento, en 1954, cuando nace Nina Simone: Nina, porque un ex novio le decía así, y Simone en honor a Simone Signoret, su actriz preferida que vio en la película Casque d’Or.

Tocando a escondidas de sus padres – pastores metodistas- Simone recibió su primer reconocimiento en 1959 cuando grabó el álbum “Little Girl Blues”, con populares canciones como “I loves you” y “Porgy”.

A pesar de que se empezó a hacer cada vez más conocida, Nina miraba el mundo comercial de la música como un lugar que le permitía conseguir el dinero suficiente para seguir estudiando piano clásico. Un desdén por la industria musical que nunca abandonó, lo que sumado a su fuerte carácter la hacían ser una mujer de fama muy apasionada, distante y arrogante.

Realizó giras por Estados Unidos y Europa durante los años 60´s. Se sumó a la causa de los derechos civiles, reflejando su protesta en canciones como “To be young, gifted and black” y “Four women”. A principios de los 70´s, se radicó en Francia, tras el asesinato de Martin Luther King y en protesta por el trato que recibían los afroamericanos en Estados Unidos, donde recién volvió a finales de los 80´s. En 1993 apareció su álbum, “A woman alone”, y su autobiografía, I put a spell on you (1992) años en que recién se le diagnosticó a la cantante su depresión y trastorno de bipolaridad con el que tuvo que lidiar durante toda su carrera.

Su última aparición en público fue en julio de 2002, en Polonia. Tras permanecer en diferentes partes de Europa, en 1993 se radica en Francia donde muere de un cáncer de senos.

Madonna: En constante reinvención

Una ídola que cambió las reglas y una leyenda viviente. Madonna Louise Veronica Ciccione es el ejemplo concreto de la “self made woman” de los 80´s. Nació en un pequeño pueblo de Michigan, y fue la tercera de seis hermanos de un matrimonio de profesionales católicos estrictos. Su madre murió cuando ella era pequeña, y Madonna se rebeló constantemente contra su padre, madrastra y las reglas de la casa.

Era estudiosa, de buenas notas, y una esforzada y talentosa bailarina, que logró becas para continuar sus estudios de danza en una academia en Nueva York. Cuando todavía era adolescente abandonó su casa y decidió probar suerte en Manhattan para bailar, viviendo de trabajos esporádicos, y encontrándose con lo duro de ser mujer en un mundo de hombres.

Hizo de todo: desde pasear perros hasta coros para Patrick Hernández, el culpable de «Born To Be Alive», el éxito discotequero de los 80´s, con Ronald Reagan en la Casa Blanca, el reinado de los yuppies y el fin del fenómeno disco.

Comenzó a cantar también, y luego de un tiempo fue parte de la banda The Breakfast Club, donde Madonna cantaba, tocaba la guitarra y la batería; ya en 1981 se volvió solista y, a pesar de que la industria discográfica era territorio masculino, se abrió un camino. En 1982, “Everybody” fue su primer single, y si bien la canción no recibió ningún reconocimiento y no entró en la lista oficial de los Estados Unidos, Billboard Hot 100, sí apareció en las listas de dance de la revista, comenzando a dar qué hablar.

La influencia de Madonna en los 80´s va más allá de sus hits mundiales como “Like a Virgin”, “Crazy for you”, “Material girl” o “Like a Prayer”, su entrada al mundo del cine, su romance con Sean Penn, el haber sido ícono de la moda, el peinado y el look. Madonna representó a la mujer sin ataduras, saliéndose de la imagen de cantante pop que tenía que parecer linda y agradable.

La senda la llevaría a seguir liderando en los 90´s y 2000, siempre reinventándose y mostrando una faceta más sensual e irreverente, con discos como “Erótica” o “Bedtime Stories”, y luego su renacimiento electrónico con “Ray of Light”, más su pasada por el teatro musical como Evita. Controversial fue su discurso cuando recibió el premio Billboard como Mujer del Año en 2016, un año con altas y bajas para la reina del pop, víctima de los malestares de la globalización, la demanda de un mercado obsesionado por la instantáneo y el culto a la apariencia joven. «Te criticarán, te vilipendiarán y definitivamente no pondrán tus canciones en las radios», alegó sobre la situación a la cual debió hacer frente al ser considerada por varias emisoras como un producto «viejo» para las masas. «La gente dice que soy controvertida, pero en realidad lo único controvertido que he hecho fue quedarme demasiado tiempo».

Sin embargo, pese a lo que mande en la industria de la música en la actualidad, no hay era que no sea apta para Madonna.

Lady Gaga: Stefani antes de Gaga

Stefani Joanne Angelina Germanotta, más conocida como Lady Gaga es una de las artistas más populares del siglo XXI que revolucionó el panorama musical al atreverse a ser diferente. La cantante irrumpió en la escena musical moderna como un auténtico torbellino y desde los 4 años vive y respira música, edad en la que aprendió a tocar el piano.

A los 13 y 14 años compuso sus primeras canciones y ya había dado sus primeros conciertos. Sin embargo, también sufrió una tormentosa etapa de bullying en el colegio que más adelante marcaría su carrera.

A los 20 empezó a tocar el piano en locales de Nueva York y fue dando forma a su carrera sin contar con el apoyo de nadie hasta que en 2005 comenzó a relacionarse con distintos productores quienes colaboraron en la composición de algunos temas y la ayudaron a definir su estilo musical más cercano al pop que al rock que Stefani estaba tocando. Fue una época difícil donde ella tuvo que trabajar duro para intentar destacar por sobre los demás artistas para lograr la fama. Fue en esa etapa en la que el productor Rob Fusari la bautizó con el nombre de Gaga, que venía del tema ‘Radio Gaga’, de Queen, un grupo que siempre la inspiró.

Pero la artista aún no lograba tener el impulso que necesitaba y se alejó de la música por un tiempo hasta que en 2008 cambió su suerte, su look y debutó con el disco “The Fame”, en el que combinaba diferentes estilos musicales. El álbum alcanzó el primer puesto de las listas y el primer sencillo titulado ‘Just dance’, le valió una nominación a los Grammy como Mejor Canción.

Tras el éxito masivo de su disco de debut, Gaga creó un nuevo alter ego para ella, la “madre monstruo”, que se presentó al mundo como la protectora de los raros, distintos y los que son víctimas de bullying como el que ella misma había sufrido. Y a partir de eso creó una fundación llamada Born this Way que combate el acoso escolar y ayuda a los jóvenes LGTBI.

Alrededor del 2013 y 2014 llegaron los años más duros para la cantante neoyorquina: la depresión y una fibromialgia la llevaron a cancelar una gira junto a la tibia acogida de su disco “Artpop”. Y tras alejarse de los escenarios logró reinventarse y hoy, a sus 35 años se ha afianzado como una compositora reconocida, productora y actriz. El 2020 lanzó su disco “Chromatica” en el que habla sobre los traumas de su pasado, como la agresión sexual que sufrió cuando tenía 19 años, que la llevó a medicarse e ir a terapia durante mucho tiempo. Una catarsis necesaria para la artista que ha salido triunfante de aquel trance, y que hoy ayuda a los que sufren.

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