Financiamiento para el agro peruano
Columna de Alfonso Bustamante, Presidente del Grupo Cerro Prieto

Financiamiento para el agro peruano


Por Alfonso Bustamante

Luego de la reforma Agraria en el Perú en el año 1969, el capital y el talento se esfumaron del campo y la revolución agraria devino en un gran fracaso que parceló las haciendas, empobreció al trabajador agrario, a las zonas rurales y al país. Apareció el terrorismo y la gente del campo migró a las ciudades.

El sector agro despertó en el Perú gracias a dos factores: Los proyectos de irrigación y la Ley de Promoción Agraria que flexibiliza los contratos laborales, permitiendo contrataciones por temporada. Con estas condiciones, los inversionistas comenzamos a mirar a este sector, con ilusión y escepticismo a la vez. Sin capital ni talento, muchos entusiastas subestimaron las exigencias del emprendimiento agroexportador y, asumiendo condiciones crediticias alejadas de la realidad, condujeron al fracaso de la primera ola de empresas agrícolas post reforma agraria, lo que dañó la reputación del sector aumentando el escepticismo de financistas y empresarios.

En el año 2001, la superficie agrícola dedicada a frutas y hortalizas ascendía a 57.441 hectáreas devengando exportaciones por US$137 millones. Hoy contamos con un poco más de 200.000 hectáreas productivas y el presupuesto de exportaciones frutícolas de este año alcanza los US$5.549 millones, claramente una tasa de crecimiento descomunal que no se ve disminuir en los siguientes años. La actividad ha generado no solo divisas sino empleo. Hoy el sector emplea a más de un millón de personas. Hoy las empresas peruanas consolidadas buscan ampliar sus operaciones fuera de sus fronteras para complementar su oferta exportable a lo largo del año.

Según mis cálculos, este crecimiento ha requerido una inversión de entre US$11.000 y 15.000 millones. Sin duda, en algún momento, tanto inversionistas como financistas recuperaron la confianza y me atrevo a decir que el 30% de este monto provino de reinversión de utilidades y el resto en partes iguales entre capital nacional y extranjero – resaltando a Chile como el primer inversor extranjero en el sector- y préstamos de entidades financieras, ya que hemos visto muy pocas emisiones de bonos en el sector.

Hoy la banca peruana es competitiva y capaz, con un fondeo eficiente, le permite ofrecer condiciones adecuadas para afrontar tal crecimiento y competir en plazos y tasas con el mercado de capitales y la banca internacional. Cada vez hay más sujetos de crédito dentro del sector. La participación de los fondos de inversión ha sido sin duda una pieza fundamental para este boom, y es que para afrontar las demandas económicas y los plazos de maduración de la industria, los actores debían estar debidamente capitalizados y es así que muchos optamos por incorporar dentro de nuestro capital a socios financieros. Los fondos de pensiones extranjeros han sido protagonistas en este tramo de financiamiento, ya que las AFPs locales no contaban con los mecanismos de administración y control de empresas medianas no supervisadas. 

El hemisferio sur provee de alimentos frescos y saludables al hemisferio norte, las empresas productoras se consolidan integrándose verticalmente o, a través de alianzas estratégicas con los compradores. En un mundo globalizado nos preparamos para ser más competitivos y atender a nuestros clientes con nuevos y mejores productos. El círculo virtuoso de crecimiento requerirá de actores globales, así es que debemos prepararnos para enfrentar el nuevo reto de consolidarnos e integrarnos a gran escala.

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