María Emilia Undurraga, Ministra de Agricultura de Chile

“Es importante que la toma de decisiones se haga a nivel más regional”

Consciente de que el desarrollo agrícola de Chile tiene que venir de la mano de una mirada integrada desde todos los sectores que lo componen, la ministra de Estado busca continuar con lo avanzado hasta el momento, colocando al territorio como protagonista en la toma de decisiones.
Por Marcela Venegas Hartung / Fotografías: Marcelo Álvarez (Minagri)
22 de marzo de 2021

Con una mirada concreta y clara, a sus 45 años, la Ingeniero Agrónoma de la Pontificia Universidad Católica de Chile, magíster en Sociología de la UC y máster en Políticas Públicas de la Universidad de Duke (USA), María Emilia Undurraga, se convirtió en la segunda mujer en asumir como Ministra de Agricultura de Chile.

Si bien nació y estudió en Santiago, conoce de cerca el trabajo territorial. Trabajó por más de 8 años en diversos proyectos agrícolas en la Región de Valparaíso, en donde reside junto a su marido Cristian Matetic, también ingeniero agrónomo, con el que tiene 4 hijos, y desde donde se traslada diariamente a Santiago para cumplir su rol como ministra de Estado desde enero de 2021.

Desde que asumió este nuevo desafío tras ser la primera directora de la Oficina de Estudios y Política Agraria (ODEPA) el trabajo no ha parado. Ha estado en terreno monitoreando las diversas situaciones que han afectado a la agricultura chilena durante estos meses: Incendios forestales, crisis de las cerezas en China, fuertes lluvias en la zona central que afectaron las cosechas de cultivos, entre otros, probando su capacidad, experiencia y liderazgo en un sector en donde todo puede pasar.

Convencida del rol de la mujer dentro del sector público y privado para diversificar los liderazgos y visiones a la hora de enfrentar las problemáticas país, sabe que el año que le tocará estar frente a la cartera es para concretar y “continuar el trabajo, dejando algunos sellos particulares”.

¿Qué le falta al sector para alinear al pequeño y mediano productor con el grande y así tener una visión macro de la industria en general?

Creo que el enfoque está en reconocernos como un territorio, y en el territorio necesitamos diversidad, necesitamos al grande, al chico y al mediano; necesitamos además que las universidades se enfrenten a estos territorios con una mirada integral, no en parcelas. Hay que entender que en esta realidad dependemos los unos de los otros y que muchas veces hemos caído en discusiones de corto plazo, queriendo sacar ganancias en algún conflicto uno versus otro. Los mayores conflictos – sin poner un rubro en particular-, están entre el productor primario y la industria, y no entendemos que, para poder generar el valor en ambos eslabones de la cadena, tenemos que mirar juntos al consumidor, y cuando entendamos su necesidad, podemos como cadena, trabajar juntos para eso. Hoy día, la sustentabilidad no es una opción, es una condición para producir, los consumidores ya no consumen cualquier alimento, tienen que estar de la mano con el impacto social y el impacto ambiental, y eso es un trabajo que se hace a lo largo de la cadena y en cada una de estas etapas. Entonces, si no entendemos que, para poder llegar a ese producto final, necesitamos actuar coordinados o de forma colaborativa, lo que estamos haciendo es hipotecar el futuro del sector en post de peleas de corto plazo.

La industria frutícola es un sector que cuesta que se ponga de acuerdo. Si bien hay comités u organizaciones que buscan unir criterios en las respectivas categorías ¿Qué nos falta cómo país para mejorar esa forma de mirar la actividad?

Creo profundamente que la mejor forma de pensar en este desarrollo a largo plazo es justamente en conversaciones público-privada. Hace dos años, en ODEPA, generamos la mesa de la fruta, que no existía. Había del trigo, del arroz y de distintos rubros, y en ellas se reúne la cadena completa. En estas mesas te puedes poner de acuerdo con todos los actores sobre qué es lo que quieres priorizar en un trabajo colaborativo. Hace tres años se decidió priorizar el tema de la competitividad; la investigación y desarrollo – que es un gran ejemplo, porque hay desarrollos genéticos y de innovación que cada uno va por su carril y muchas veces se producen duplicidades; y el tema de sustentabilidad, que hay que tomarlo como una cadena. Y así se generaron instancias de promoción de las problemáticas que levantaba la misma mesa para poder avanzar en ese sentido, entonces creemos que tenemos que generar estas instancias de diálogo.

«Si no entendemos que necesitamos actuar coordinados o de forma colaborativa, lo que estamos haciendo es hipotecar el futuro del sector en post de peleas de corto plazo

¿Cómo estamos como país respecto a la sustentabilidad y cómo se está valorando ese esfuerzo en los mercados donde Chile dirige su producción?

En general, Chile tiene una agricultura que va caminando hacia la sustentabilidad, que no es algo que uno alcanza, porque son parámetros que van cambiando, son más subjetivos y eso es parte del trabajo. Como país tenemos que competir en calidad, en inocuidad y en sustentabilidad. Nosotros nunca vamos a ser grandes productores de grandes volúmenes como Argentina o Brasil. Nosotros producimos alimentos de gran calidad y ese es nuestro foco, por eso el poder aunar en un eslogan como Chile Origen Consciente y trabajarlo con todos los involucrados nos hace mucho más sentido para ir adaptándonos a las necesidades o a lo que esté pidiendo el consumidor.

Las comparaciones son siempre odiosas, pero ¿Cómo está Chile a nivel Imagen País en comparación con otros países, por ejemplo, con Perú?

Estamos trabajando muy bien con ProChile, con Imagen País, con el Ministerio de Relaciones Exteriores, no solamente en temas de imagen, porque todo parte con la imagen sanitaria y todo lo que hay debajo, sino que también desde la exportación. Estamos generando una gran base para que juntos podamos ir caminando en esta imagen país que tiene que ir actualizándose, tiene que ir adaptándose e ir avanzando hacia el futuro con una mirada hacia la sustentabilidad. En ProChile se creó un comité de sustentabilidad en el que nosotros participamos, porque creemos que esta visión tiene que ser para afuera, pero también hacer un trabajo para adentro, adaptarnos cada vez a acciones más sustentables y avanzar en esta visión en el largo plazo. Se han hecho esfuerzos y creo que debemos profundizarlos, porque todavía nos queda mucho por hacer y porque esto no es estático. Las prioridades de los consumidores han ido cambiando muy rápidamente y tenemos que ser muy hábiles para poder adaptarnos a esas nuevas exigencias. Para eso estamos haciendo un estudio que nos permita hacer un link entre la imagen del país y el producto que estamos ofreciendo y así reforzar esos atributos y poder llegar de mejor forma a distintos mercados.

El sector exportador es el que más empleo da de forma directa o indirecta a nuestro país ¿Cuál es la lección que nos deja la pandemia a nivel sectorial y qué desafíos como país exportador?

Hace algunos años en un seminario escuché que la fruticultura por cada millón de dólares que exporta da entre 100 y 150 empleos, comparado con el millón de dólares en la minería, que da entre 3 y 7 empleos. Esa es la diferencia del impacto en el empleo; además es una actividad que se produce en regiones, es decir, tiene un impacto en la economía regional y local; y finalmente en el desarrollo rural, que es muy relevante de incluir en el análisis. Muchas veces nos quedamos con las grandes cifras, y vemos cómo estos promedios nacionales muchas veces esconden el impacto del sector frutícola en la economía regional, y en ese sentido, somos súper conscientes de lo importante del sector agro exportador como motor de desarrollo de las regiones. Además, si uno ve otros estudios – en ODEPA veía muchos- como el de Alberto Valdés, que es un economista muy conocido en Chile, que llega a la conclusión de que el boom agro exportador, fue un boom que ayudó mucho a la superación de la pobreza rural y, además, a la disminución de la inequidad, porque es de las actividades que impactó de mayor manera al segmento de asalariados, al revés de lo que uno cree y de lo que muchas veces nos hacen creer que este boom benefició a unos pocos. En el caso de la fruticultura, cuando uno lo estudia y hace el análisis uno ve que el mayor aumento en el ingreso se produjo en los asalariados, en los contratados por la fruticultura, ese fue el segmento que recibió el mayor aporte proporcional al aumento, no en el mismo monto, pero si cuando uno lo analiza en el global. Entonces, el poder contar con esas cifras que muchas veces se esconden y no quedarse con el mito de que con esto quedaron unos pocos beneficiados, también se puede concurrir a las regiones y ver como muchas se han desarrollado justamente por estas actividades.

La Política Nacional de Desarrollo Rural costó que saliera adelante, pero se le dio forma y se está trabajando de forma consensuada entre los ministerios, ¿Qué lugar le corresponde en este desarrollo rural a la industria y al empresariado?

Estamos felices de que ya sea carne, pero una cosa es la política y las buenas intenciones, y otra es la acción. La política se hizo con la participación del sector público, privado y la sociedad civil, pero ahora el plan es una invitación a todos quienes quieran promover el desarrollo rural. En los territorios ves la disposición de grandes, medianos y pequeños a trabajar por el desarrollo de sus territorios, por lo que tenemos mucha esperanza de que esta política se convierta en un catalizador de energías que nos permitan, a través de las prioridades del mismo territorio, avanzar en las inversiones, en lo que decidamos que sea lo que necesita ese lugar. Entonces, ¿Qué rol tiene el sector privado? Es un rol central, y hablo del sector privado no solo como las grandes empresas únicamente, sino que también como los individuos que somos en las localidades sean grandes, pequeñas o medianas. También creo que puede ser un instrumento para poder aunar, aumentar las confianzas y generar una instancia que nos permita pensarnos juntos. Llevamos mucho tiempo pensando en unos versus otros y eso no nos ha ayudado, más bien nos ha paralizado. Ese diálogo territorial se debiera ver fortalecido y ojalá ser ahí un ejemplo que al final nos ayude a re-encontrarnos como chilenos, y creo mucho en el rol del sector privado para lograr este desarrollo rural integral.

“Creo mucho en el rol del sector privado para lograr este desarrollo rural integral”

ACTUALIDAD

Las cerezas este año sufrieron un grave traspié tras una información por RRSS que advertía la presencia de Covid-19 en cerezas chilenas. La situación puso en alerta a los gremios, exportadores, productores y por supuesto al gobierno. ¿Cuánto puede influir lo público al momento de mediar en una situación como la ocurrida?

Desde el primer día, iniciamos gestiones y un monitoreo constante de la situación. Cuando son mercados internacionales las variables en juego son muchas y complejas. Cada actor involucrado tiene su función, su responsabilidad, su capacidad y tiempos de reacción. Cuando las noticias no son oficiales de un gobierno, son otros los canales que permiten ir resolviendo o facilitando la solución de un conflicto. Nosotros enviamos una carta al ministro de la Administración General de Aduanas de la República Popular China, Ni Yuefeng, donde manifestamos nuestra preocupación por la situación que significó una disminución significativa de las ventas de cerezas, en los primeros días de este acontecimiento, y una caída en los precios. Como Ministerio nos preocupa que informaciones no confirmadas, que surgen en un contexto de incertidumbre mundial por la pandemia de Covid-19, afecten la comercialización de un producto chileno en el país asiático. Desde el sector público y privado trabajamos en una campaña comunicacional para destacar la seguridad de los alimentos chilenos. Sin embargo, es importante destacar que, desde el punto de vista fitosanitario, el mercado se encuentra abierto, con fruta ingresando normalmente, gracias al estricto cumplimiento de las medidas acordadas.

Tras las fuertes lluvias de fines de enero, la uva de mesa se vio fuertemente afectada al igual que otros cultivos que en estos meses tienen su peak en términos de cosecha ¿Qué medidas se están tomando como Ministerio?

Estuvimos en terreno y en contacto con las autoridades regionales y locales, visitamos a los distintos agricultores de las regiones Metropolitana, Valparaíso, O’Higgins y el Maule, damnificados por las lluvias, para acompañarlos y catastrar los daños de la emergencia que afectó de forma diferente a cada región y localidad, con distintos énfasis y en distintos rubros. El daño no fue homogéneo, así que esperamos que la producción de los agricultores no afectados pueda suplir lo que estos agricultores con daños no van a poder producir o cosechar. Si bien la situación es grave, es bastante localizada y no es la región completa. Son cerca de 3.500 agricultores pequeños afectados y un porcentaje importante de la fruta. Por ejemplo, si hablamos de fruta, sin duda la uva de mesa fue muy afectada, los carozos y los arándanos más al sur, pero tenemos que observar qué va a ocurrir con manzanas, peras que, por el momento, no han presentado daño, no sabemos cómo se van a comportar con los calores y las condiciones climáticas posteriores.

“Como nos han vendido esta concepción de la modernidad en términos de ciudad, no hemos logrado poner el desarrollo en los territorios como una propuesta sustentable a largo plazo”

Con la declaración de emergencia agrícola para las regiones de Maule y O´Higgins se agilizó el uso de recursos del Ministerio de Agricultura, de los regionales y de otros organismos públicos para poder apoyar a los afectados. Adicionalmente, se creó un fondo de emergencia para ir en apoyo directo de la agricultura familiar campesina usuaria de INDAP y abrimos concursos para poder rehabilitar inversiones. En ese sentido, hay un trabajo de mediano plazo para ciertos rubros que no se recuperarán en esta temporada y deben ser acompañados de forma distinta. Asimismo, se considera la reprogramación de los créditos y generar otro programa para la recuperación de inversiones, entre otras ayudas que coordinaremos. En el caso de los agricultores medianos, que no son INDAP, estamos en conversaciones con Corfo, con el Ministerio del Trabajo y el Ministerio de Hacienda, porque creemos que va a ser muy importante el Fogape Reactiva, que se publicó la primera semana de febrero, sobre todo para poder reprogramar los créditos con mejores plazos y condiciones. Esta es una herramienta concreta con que van a poder contar los distintos agricultores para levantarse y preparar la siguiente temporada.

El ex ministro es uno de los candidatos para la redacción de la nueva constitución para Chile. El tema del agua, la descentralización, entre otros, son parte de los temas que se discutirán ¿Qué temas, que involucran al sector, no pueden faltar en esta carta fundamental?

Estoy muy esperanzada del proceso que se viene, ya que finalmente nos abrimos a discutir muchos temas que antes no se habían conversado. Desde el mundo rural tenemos mucho que aportar, ya que ha sido invisibilizado totalmente y, como nos han vendido esta concepción de la modernidad en términos de ciudad, no hemos logrado poner el desarrollo en los territorios como una propuesta sustentable a largo plazo. En este contexto el tema del agua va a ser gravitante en esta discusión. Si hablamos desde la agricultura el rol del agua no es solamente económico. Como agricultores estamos conscientes de que el agua es necesaria para transformarla en alimentos. Por otro lado, la población actual que no tiene agua potable es justamente la población rural, es decir, somos los que estamos muchas veces sufriendo esa escasez. Entonces como agricultura decimos que el agua tiene prioridad en el consumo humano, necesitamos las actividades económicas para poder desarrollar estos territorios y necesitamos hacerlo de forma sustentable con el medio ambiente, por lo que poder tener este equilibrio en su uso va a ser muy relevante, no por una ganancia puntual si no para pensar el sector en el largo plazo, y esa es una gran oportunidad. Otro tema relevante es qué pasa con la descentralización, la pobreza rural, la particularidad de las dificultades y de las brechas territoriales. Para nosotros, como agricultura, es importante que la toma de decisiones se haga a nivel más regional, más local, porque va mucho más de la mano con la diversidad que vemos en los territorios. Creemos que va a ser una conversación en donde el sector rural tiene mucho que decir y estamos muy esperanzados de que así sea. No hay nadie que no quiera mejorar la alimentación de los chilenos, que todos tengan agua o que todos tengamos mejor salud, es muy difícil pensar que no queremos todos el bienestar de todos, la gran discusión será desde qué cuerpo legal esto vamos a poder hacerlo carne. Desde el Ministerio de Agricultura estamos llamando a la participación para que la gente no se reste de esta conversación y no se quede solo en las ciudades, sino que realmente se abra a esa diversidad del Chile que al final queremos todos.

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