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Uva de mesa de Chile y Perú se abren camino

Por América Ramírez
Tendencias 14 de enero de 2021

La uva de mesa es una de las especies de mayor relevancia en la industria frutícola de países productores de fruta fresca. Su larga data de consumo ha favorecido su distribución y demanda, y la continua domesticación ha desarrollado una industria altamente cambiante, por lo que nuevas variedades han proliferado de manera acelerada durante los últimos años. Este cambio ha ido de la mano con la preferencia de los consumidores, por lo que variedades seedless han ganado terreno en la industria. De manera paralela, variedades de larga tradición quedan en segundo plano por versiones mejoradas o por otras que presentan mayores cualidades fenológicas y organolépticas. Este desarrollo ha potenciado sus plantaciones en el mundo, diversificando a los actores relevantes de esta industria cada vez más competitiva.

La fuerte demanda desde los grandes mercados del mundo como Estados Unidos, Europa y China, ha fomentado mayores plantaciones en países del hemisferio sur (HS), los que buscan abastecer a dichos mercados con oferta de contra estación. Chile posee una larga tradición en la industria de la uva de mesa alcanzando incluso el estandarte del mayor exportador de esta especie en el mundo. De igual manera, otros países han ganado relevancia en los últimos años, como Perú, Sudáfrica, Australia e India, entre otros. Sin embargo, el desarrollo de la industria ha sido disímil durante los últimos años.

Chile, por ejemplo, según datos de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile A.G., pasó de exportar 732 mil toneladas durante la temporada 2016/17 a cerca de 600 mil toneladas la última temporada (2019/20). El decrecimiento vino asociado a la larga sequía que afecta al país, lo que ha dificultado el desarrollo de este frutal en algunas zonas productivas, el recambio varietal que actualmente se lleva a cabo, o la reconversión de huertos hacia otras especies de mayores retornos económicos.

Perú posee una industria más joven y la tendencia ha sido a estabilizar sus volúmenes de exportación, al igual que sus hectáreas plantadas. Durante la última temporada, según SENASA, registró envíos por una cifra cercana a las 400 mil toneladas, presenciando un ligero aumento de un 3% en comparación a la campaña anterior. Sudáfrica, en igual camino, según información proporcionada desde South African Table Grape Industry (SATI), ha logrado aumentar su oferta global casi de manera sostenida durante los últimos años, registrando durante la temporada 2019/20, un 8% más a lo hecho la campaña anterior.

La presente temporada de uva de mesa (2020/21) ya arrancó para los países exportadores del HS y se esperan mayores volúmenes que la última campaña. Para Chile, la temporada actual comenzó con un leve retraso en las zonas productivas del norte del país en comparación a la temporada 2019/20, no obstante, las estimaciones desde la industria proyectan alcanzar la cifra de 680 mil toneladas, un 15% más de lo hecho en la campaña previa. Perú en tanto, según datos entregados por la Asociación de Productores y Exportadores de Uva de Mesa del Perú, se espera alcance un total de 460 mil toneladas (+16% en relación a la campaña previa), aunque en un inicio las cosechas presentaron un leve retraso debido al conflicto sociopolítico desatado en diciembre, que retrasó aún más las exportaciones de la principal zona productiva (Ica). Situación similar presentarían esta temporada Australia y Sudáfrica, los cuales esperan alcanzar la cifra de 240 mil toneladas (+7%) y 301 mil toneladas (+6%), respectivamente.

 

Desafíos: Nuevos hábitos de consumo y mayores volúmenes de exportación

A pesar de que la industria alimentaria ha sido uno de los sectores productivos menos golpeado, los cambios en los hábitos de compra y de consumo, en conjunto a la incertidumbre de los mercados, debido a las diversas medidas restrictivas, presentan un escenario de mayor desafío en la comercialización de la uva de mesa, en especial para una temporada que espera mayores volúmenes.

Tanto para Chile como Perú, el mercado de Estados Unidos ha sido el principal destino de las exportaciones de uva de mesa durante los últimos años. En la última campaña, Chile envió el 45% de sus exportaciones a este origen, mientras que Perú lo hizo con el 42% de sus envíos realizados.

La demanda del país norteamericano comenzó abastecida principalmente por su producción local en California, la cual finalizó en noviembre de 2020 con un volumen levemente superior a lo registrado el año anterior, extendiendo su temporada de comercialización debido a la mayor disponibilidad en los inventarios de los almacenes de frío. El cierre de hoteles, restoranes y cafeterías debido a la pandemia disminuyó el consumo de esta especie en el país, a lo que se le suma el cierre de colegios y empresas, lo que explicaría el aumento de los stocks.

Esta temporada, la transición desde la oferta local hacia la uva importada desde el HS fue paulatina y menos marcada que años anteriores. Según datos del USDA, a la primera quincena de diciembre, el mercado abierto presentaba mayoritariamente uva californiana y una cifra 24% mayor al 2019, lo que dificultó la entrada de los primeros lotes desde Perú y Brasil. Para dicho periodo, el mercado estadounidense registraba menores volúmenes arribados de uva desde estos países debido al retraso en las cosechas, por lo que ambos orígenes presentaban cifras -67% y -66% en comparación a igual periodo de la campaña anterior, respectivamente, por lo que la transición hacia uva importada en el mercado estadounidense se dilató hacia final de año. La participación de Chile comenzó con escuetos volúmenes destinados al país norteamericano, presentando una semana de retraso en comparación a la temporada previa. Sin embargo, el fuerte de las exportaciones de este país se desarrolla dentro del mes de enero y febrero.

Los precios de apertura para el HS esta temporada fueron menores a la campaña anterior para el grupo de variedades blancas sin semilla (BSS) y rojas sin semilla (RSS). La fuerte oferta local provocó que los lotes de Perú pertenecientes a BSS cotizaran un 26% por debajo del 2019, mientras que RSS lo hizo un 15% menos. Por su parte, tanto la uva negra sin semilla (NSS) como Red Globe (RG) presentaron precios más estables a inicio de temporada del HS.

El delicado estado en que se encuentra EE.UU. debido al Covid-19 ha llevado al mercado a presenciar un comportamiento errático. A pesar de que la demanda por uva de mesa ha mostrado un régimen estable durante el último tiempo, la fuerte competencia con la fruta doméstica se ha traducido en menores precios de venta, por lo que una mayor oferta futura provocaría aún más dificultades para los dos principales exportadores, como lo son Chile y Perú durante los meses de enero y febrero. No obstante, otras especies, como la cereza, han logrado penetrar al mercado esta temporada con mayores precios que la campaña anterior, vislumbrando una ventana comercial para especies importadas en el mercado que se pudiese desencadenar durante el primer trimestre del 2021 si las medidas de vacunación que está implementando el país logran aplacar el avance del virus.

Un panorama similar se registra para los países importadores pertenecientes a la comunidad europea. La situación actual que golpea a Europa y en especial al Reino Unido, en donde se ha vuelto a presenciar un aumento en el número de contagios debido a la segunda ola por coronavirus, ha forzado a algunos países a retomar medidas restrictivas de movilidad, lo que ha limitado la demanda de frutas.

La temporada local en el viejo continente registró un buen movimiento en general, así como también buenos precios. Sin embargo, a partir de noviembre, el cierre del canal HORECA y las menores posibilidades de eventos o catering debido a la expansión del virus golpearon a los volúmenes arribados de uva importada. Las zonas productivas de Italia lograron extender su oferta local con variedades tardías, lo que se fortaleció debido a la buena calidad y condición registrada este año, dejando poco espacio para los primeros arribos de Perú, Brasil y Sudáfrica en este mercado.

Perú comenzó su temporada con volúmenes menores destinados hacia el mercado europeo en comparación al año anterior, los que se potenciaron con el conflicto que afectó a la zona productiva de Ica. Los volúmenes de Sudáfrica, en tanto, registraron un lento comienzo debido a la dilatación y algunos problemas de logística en las labores de cosecha.

El mercado europeo comenzó su transición hacia la fruta importada con menores precios en general para la uva BSS, registrando precios de apertura a un valor promedio 7% menor al año anterior. El grupo de RSS, en tanto, visualizó precios de manera estable y con valores similares a la temporada previa, de igual forma que para Red Globe.
Con las crecientes medidas restrictivas el panorama no es muy favorable para los principales países proveedores de la comunidad europea. La mayor producción esperada para esta temporada de Perú y Sudáfrica estaría limitada a la escueta demanda que se prevé en los meses venideros, lo cual además viene muy ligado a una actividad económica deprimida.

Se prevé que las medidas restrictivas, aunque parciales en algunos países del viejo continente, se extiendan más allá del mes de enero debido al aumento de los casos contagiados y al temor de la nueva cepa detectada en el Reino Unido, que le ha valido el cierre de fronteras con algunos países de la comunidad europea. Esto seguiría afectando los canales de comercialización y distribución de frutas a la espera de los resultados de la vacunación de la población. Sin embargo, las ventas a través de programas y supermercados se mantendrían de forma regular como lo ha hecho durante los últimos meses, constituyendo el pilar de la demanda en el canal del retail, aunque al igual que en Estados Unidos, los precios se podrían ver a la baja dada la mayor oferta y una demanda más pausada.

El mercado asiático, en tanto, ha ganado relevancia para países productores como Chile y Perú. A pesar de que China es el principal productor de uva de mesa del mundo, el constante aumento en las importaciones de uva dada su gran población, han logrado atraer la mirada de productores del HS. El mercado del Lejano Oriente se ha consolidado como el segundo destino en importancia de las exportaciones de uva de mesa de Chile, alcanzando la última temporada el 27% de los envíos, de las cuales China concentró el 69% de las exportaciones hacia este mercado.

La incertidumbre que está latente en los mercados, debido al virus, mantendrá limitaciones en los canales de comercialización alrededor del mundo.

La actual temporada arrancó más tarde, con un desfase de dos semanas para las exportaciones de Chile con destino el Lejano Oriente, en comparación a la temporada anterior, mientras que Perú lo hizo registrando mayores volúmenes en comparación a igual fecha del año anterior (+18%). Los precios a inicios de temporada para la uva importada en China, comenzaron con una tendencia a la baja. La fuerte competencia con la fruta local, en conjunto al incremento paulatino de los volúmenes arribados, principalmente de EE.UU. y Perú, golpearon un mercado sensible a la sobre oferta debido a la irregular demanda que presentaba.

Adicionalmente, China desde principio de noviembre comenzó a levantar mayores restricciones y advertencias para los productos importados hacia sus mercados. El aumento en los testeos, así como medidas de control frente al Covid-19, debido al mayor número de detecciones del virus en los alimentos, pudiese traducirse en mayores tiempos de arribo, más si pensamos en que aún no se producen los peaks desde el HS. A pesar de que China es uno de los países que ha logrado controlar de forma efectiva la expansión del virus, las medidas no parecen ser suficientes para mantener activa su economía y mercados.

La mayor disponibilidad de uva de mesa que se espera para la presente temporada sin dudas propondrá grandes desafíos en la industria. La incertidumbre que está latente en los mercados, debido al virus, mantendrá limitaciones en los canales de comercialización alrededor del mundo, así como también impulsará nuevas restricciones en materia de inocuidad. Por lo tanto, y mientras la población no pueda acceder a una vacuna de manera pronta, los mercados más atractivos serán los que logren mantener el número de contagios bajo control y una economía funcional, en la cual países asiáticos como China ya llevan la delantera. Por otro lado, la logística tendrá un rol preponderante en la distribución de la oferta, de forma de evitar sobre stocks y por ende bajas en los precios.

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