“Tenemos una gran oportunidad para proveer palta de una manera más sostenible”
ENTREVISTA | Hans Eben, CEO Westfalia Fruit Latinoamérica

“Tenemos una gran oportunidad para proveer palta de una manera más sostenible”

Luego de tres años a la cabeza de la filial de Westfalia Fruit en Latinoamérica, el CEO hace una revisión de lo que ha sido su paso desde el retail a la industria de la fruta, plantea los mayores desafíos que ve para el sector en la región y comenta los principales logros de su gestión.


Por Marcela Venegas Hartung | Fotografía: Claudio Aguilera

Tras cuatro décadas frente a la empresa, Rodrigo Barros, fundador de Agricom, dejó sus funciones en 2020 y Westfalia Fruit International anunció el nombramiento de Hans Eben Ivanschitz como CEO de sus operaciones en Latinoamérica, que considera, además de Chile, a Perú y Colombia.

Su elección no fue al azar. La compañía necesitaba un ejecutivo con características distintas a las de su predecesor, pero con la mística que le había sabido impregnar Barros a la empresa chilena.

Hijo de un alto ejecutivo de Gillette, del que heredó su nombre, Eben nació en Guatemala, pasó por Jamaica, vivió gran parte de su infancia en México y luego su juventud en Chile. Estudió ingeniería comercial en la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez de Viña del Mar y con 24 años fue reclutado por Unilever (en ese entonces Lever), tras postular a un trainee de la empresa. Lo contrataron y estuvo cerca de un año y medio en distintas áreas, lo que le permitió una visión global de la compañía.

Al comienzo de su carrera en Unilever, mientras vivía en el Reino Unido, Eben fue vicepresidente de la Academia de Marketing de la multinacional. Luego fue gerente en Perú, director de marketing en América Latina y gerente en Chile.

Tras 25 años dedicados por completo a la multinacional, Hans Eben fue reclutado por Westfalia Fruit, la compañía sudafricana de paltas más grande del mundo, para ocupar el cargo de CEO en Chile, Colombia y Perú, con el objetivo de potenciar la región como proveedor mundial de fruta fresca, especialmente palta.

Su trayectoria en cargos que incluyen la presidencia de Pacto Global de las Naciones Unidas en Chile, el Consejo Asesor B Corp Chile, la dirección de Icare y el ser por años consultor del Ministerio de la Mujer en temas de violencia de género, y del Ministerio de Ciencia para empresas de base tecnológica, avalaron su compromiso de marcar diferencias en el mercado, por lo que sus habilidades eran las ideales para plasmar la visión que Westfalia Fruit quería promover.

Si bien Eben estaba buscando un cambio, reconoce que la industria frutícola nunca se le pasó por la mente, ya que sus inquietudes iban más por el lado de la sostenibilidad, el reciclaje y las energías renovables, entre otras. Sin embargo, aceptó el desafío y tras tres años en el cargo está feliz con su decisión.

¿Fue difícil la transición del mundo del retail al sector agroexportador?

Creo que, al contrario, funcionó muy bien. Cuando uno lleva 25 años en una sola industria y en una misma empresa cree que es el único sector en el que uno puede aportar. Pero al mismo tiempo soy de la idea de que empieza una suerte de cansancio, y cuando se lleva tanto tiempo se comienza a ver el trabajo, los problemas y las oportunidades de igual manera. Yo quería seguir desarrollándome, ojalá, en otra industria.

Cuando se dio la oportunidad, la verdad es que tuve algunos cuestionamientos sobre cuál sería mi contribución al sector. Sentía que el que podía aprender mucho era yo. Lo positivo es que, con el tiempo, he visto cómo desde otras industrias uno trae otras ideas, formas de hacer las cosas y me he dado cuenta de que las mejoras que se han implementado también tienen relación con la experiencia que traía de afuera.

¿Cuál fue tu primera impresión de la industria al llegar como CEO a Westfalia?

La reputación que tiene Chile en la industria frutícola a nivel mundial es extraordinaria, lo que desde Chile, tal vez, es difícil dimensionar. Cuando uno está dentro del sector, viaja y conoce clientes en Japón, Corea o Alemania; en todos lados se da cuenta de que esa valoración de la fruta chilena es realmente a nivel mundial y, en ese sentido, creo que debemos creernos más el cuento.

El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), por ejemplo, tiene una reputación que trasciende las fronteras y eso también ha permitido que Chile esté en mercados que otros países no pueden estar. Eso nos da seriedad.

Pese a las ideas preconcebidas que traía me encontré con un sector muy profesional, consciente de la importancia de la inocuidad de los procesos, exigente, con mucha más ciencia, conocimientos y tecnología en los procesos productivos de lo que pensaba.

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